miércoles, 18 de marzo de 2009

Huele a napalm la mañana...



¿Lo sienten? En horas se presenta la nueva Ley de Medios Audiovisuales (ex ley de radiodifusión) y, si tenemos suerte, y Cristina se levanta rebelde, tendremos a todos los medios de comunicación (y muy importante es que se considere a Internet, a los celulares y cualquier otro artefacto potencialmente transmisor de comunicaciones masivas y simultaneas por crearse) bien juntitos bajo el paraguas de la Comunicación Audiovisual.
Si es así, detalle no menor, la comunicación estará amparada en los principios de protección de la diversidad cultural de la UNESCO, emparentándola con la Ley de Educación Nacional.
Si no es así (hay mucho hermetismo en torno al tema) sera una ley (incluso una buena ley) que reglamente el comercio de mensajes audiovisuales y los reclamos deberán dirigirse a la Organización Mundial de Comercio. Un venerable organismo, no muy apto a la hora de bregar por el desarrollo humano, la libertad y la justicia, que no son parte de su temática especifica sino la venta de berenjenas y laptops. Profesiones muy nobles pero algo limitadas para intervenir decisivamente en el progreso integral de la patria.
Y si tenemos mucha, pero mucha suerte, la ley quedara en medio de una campaña electoral que obligará a definiciones y mas de uno va a tener que dejar de hacerse el boludo con este tema.
¿Una ley asi puede ser aprobada?
Ahhhh no se... la guerra es un misterio para mi.

5 comentarios:

Néstor Sbariggi dijo...

Yo voy al frente, ya estamos adentro del Teatro Argentino. Noche histórica.

Saludos.

escriba dijo...

Yo empezaría a revisar el CV de todos los senadores. Uno por uno.
Abrazo

El Conurbano dijo...

yo me ofrezco a empezar a frecuentar los piringundines que estos muchachos frecuentan. eso sí, necesito que alguien me financie.

El Conurbano dijo...

ah, y también quería decir que el Teatro Argentino fue escenario del principio de las gestas más importantes del kirchnerismo. Y yo soy re cabulero

LeoAbsurdo dijo...

Smells like...... victory.
QUé escena, por dios!

Y sí, esta mañana huele a napalm.
Todos al teatro Argentino!