miércoles, 6 de julio de 2016

Todo juego es politico: Bioshock


Las nuevas formas de narrar nos superan. Nos pasan por encima. Los que jugamos al Tetris o al Wonder Boy no podemos creer las complejas historias que se traman ahora en los videojuegos. Que ocupan las horas que ya no ocupan ni la televisión ni la radio.
Tener interés en lo que hacen los jóvenes tiene la siguiente incomodidad: Hay que volver a aprender.
Asi llegamos a BioShock, un juego de acción en primera persona que se desarrolla en una utopía autoritaria, clasista y racista. Todo mientras jugamos.
Inspirado, según sus autores en "Un mundo feliz" y "1984", BioShock se enmarca en la ciudad submarina “Rapture”, en un falso 1960 donde reside un proyecto de capitalismo utópico en el que buscando la sociedad perfecta lleva a la ciudad a la decadencia y el fracaso. A Rapture llega Jack que era un pasajero a bordo de un avión que se estrelló cerca de un faro en el medio del Océano Atlántico que le proporcionó la entrada a Rapture.
La ciudad es dirigida por Andrew Ryan (nombre que recuerda mucho a Ayn Rand, la filosofa del egoismo) quien divide a la sociedad entre parasitos (todos los que no viven en Rapture) y hombres (los que viven en Rapture, aunque algunos no estan tan de acuerdo con esto) algunas de sus frases son: "En la superficie, el parásito espera del doctor a que lo trate gratis, y que el granjero lo alimente por caridad. ¿Cómo podría diferenciarse del pervertido, que merodea por las calles en busca de una víctima que pueda violar para su grotesca diversión?"
Otra: "No creo en Dios. Pero hay algo más poderoso que todos nosotros, una combinación de nuestros esfuerzos. Una Gran Cadena de la Industria que nos Une. Pero únicamente cuando luchamos en nuestro propio interés la cadena tira de la sociedad en la dirección correcta. La cadena es demasiado poderosa y demasiado misteriosa para que NINGÚN gobierno la guié. cualquiera que diga lo contrario, o te ha metido la mano en el bolsillo o te ha puesto una pistola a la cabeza."
Sin embargo en Rapture no todos están satisfechos, un ciudadano anónimo le dice a nuestro protagonista "Para conocer una mujer hay que tener dinero, no importa cuan amable seas". Otro le dice "me trajeron a esta utopía a cocinar hamburguesas, parece que hasta los superhombres tienen que comer..."
Su secuela “Bioshock Infinite”, se desarrolla en la ciudad flotante de Columbia, en una ucronica Norteamérica de 1912, gobernada por un líder religioso. La ciudad representa una “utopía” donde los blancos viven en barrios acomodados, mientras los negros e inmigrantes lo hacen en condiciones de esclavitud.
La sociedad está ordenada según la raza, la cúspide la ocupan los blancos, considerados ciudadanos de pleno derecho, mientras los demás estratos son tratados como mercancía.
Pero a nadie le gusta que unos pocos ganen mucha guita a costa de que uno se rompa la espalda trabajando 14 horas al día los obreros de Columbia llegan a protagonizar una verdadera revolución liderada por Daisy Fitzroy, mujer, negra y obrera y en el juego puede perder o ganar.

2 comentarios:

Mariano Liva dijo...

juegazo!

" La cadena es demasiado poderosa y demasiado misteriosa para que NINGÚN gobierno la guié." Meritocracia, desregulacion estatal y libre mercado al palo santo!

Anónimo dijo...

Buena nota, por suerte no es el único juego progre.

Muy loco que el TEA PARTY haya usado una imagen racista del juego para su campaña.

TOP 5: VIDEOJUEGOS PARA COMUNISTAS
http://www.logiagamer.com/juegos/articulos/top-5-videojuegos-para-comunistas.html