martes, 5 de febrero de 2008

Una pequeña patria perdida

Hoy el diario deportivo Ole hizo tapa con este dramático titular.
Se refiere a los asaltos y prepoteadas que reciben los jugadores de Victoriano Arenas en su cancha de Avellaneda.
La noticia me golpeó porque toda mi infancia la pase en la pileta del Victoriano Arenas, y nadie piense que se trata de una olímpica, una piletita con no mas de 1,70 de profundidad, llena con la rareza de agua de pozo salada donde nos sumergíamos los pibes de por ahí mientras nuestros viejos y los vecinos hacian asado en unas parrillas debajo de eucaliptos.
Para llegar caminábamos por la vía. Una vieja vía de trenes de carga que pasaban cada muerte de obispo y eran nuestro único y modesto riesgo.
Muy modesto, no nos quedaba ni la famosa escena de Stand by me como consuelo, esos trenes no iban a mas de 20 kilómetros por hora y avisaban un kilómetro antes que iban a pasar.
Hoy los canales replicaron la noticia con la conveniente dramaticidad y escaso rigor (¿Klipan se llama el que estaba con Lanata? ¿Y ahora hace de Graña-Tonieti buscando marginales para CN5?) insistió con llamar Villa Alsina a Valentina Alsina, si no conoces Valentín Alsina, tierra de Patricia Sosa y Sandro de América, además de Severino Di Giovanni durante un corto tiempo, no se que clase de periodista sos...
Ver esa enorme villa en lugares donde hace 30 años no había nada (ni siquiera peligro) me produjo una tristeza que no consigo disipar.
Pero también es una foto argentina.
Las crónicas periodísticas hacen notar que la cancha linda con lo que fue la enorme fabrica Siam.
Nadie recordó que por el otro flanco a 50 metros de allí se levantaba la segunda aceria de la Argentina: Gurmendi. Que competía (bah... hacia duopolio) con Acindar en los primeros años de los 70... después Gurmendi fue comprada por Acindar... y desaparecida hacia el año 1978.
Se murieron muchas cosas en esos años... cosas bien concretas: Chicos caminando tranquilamente hacia un club, bien comidos, que iban a la escuela todos los días, entre ellos había alguno que vestía un poco mejor y otro un poco peor, pero eran básicamente los mismos, podían ir a la casa del otro sin sentirse extraños.
"La patria de un hombre es su infancia" (o algo así) decía Rilke.
Recién hoy comprendí la insoportable profundidad de esa frase.

2 comentarios:

Alejandro dijo...

Licenciado, gran post. Es increíble como los medios deshistorizan todo, pero en particular la marginalidad social. Como si la pobreza fuera un hecho natural a la espera de algún documentalista que la descubra. Espero que su patria vuelva pronto a ponerse de pie.

Lucas Carrasco dijo...

Don Baleno: muy sensible su pots, y yo pensé que iba a hablar de fútbol, que poco entiendo.
¿Era,s eguro -mire que yo no me animo a discutirle así nomás- RilKe el que decía "La patria e sla infancia"?
Me parece que lo leí, en la adolescencia, en benedetti.
Quién sabe, tampoco es el punto.
saludos.