lunes, 6 de febrero de 2017

Reacción a la muerte de Marisa

Escribe Miguel de Rosario, Editor de O Cafezinho
"Esta onda nazi que asola Brasil por culpa de una campaña mediática interminable e irresponsable contra el PT, debe ser contada.
No son mas casos aislados. Se ha convertido en un fenómeno social abrumador que llevó al golpe de Estado que llevó al caos político y económico, y que está transformando a millones de brasileños en chacales, sin moral, sin un sentido de solidaridad y hermandad, carentes de cualquier espíritu democrático.
Es lo más satánico, anti-religioso y anti-cristiano imaginable. Cristo murió predicando el amor, incluso y sobre todo en relación con el enemigo. Es decir, Cristo abre la lucha contra el punitivismo y en contra del "derecho penal del enemigo". Él trató de poner fin a la cultura de la barbarie de miles de años, en el que la humanidad está sumida en guerras, masacres, matanzas indiscriminadas, a veces por razones triviales.
La culpa de lo que sucede en Brasil hoy es los medios de comunicación. Se pagará el precio histórico más alto por su irresponsabilidad, por haber creado este ejército de zombis nazis que infestan, como moscas, en cualquier lugar. Van a la puerta del hospital a burlarse de la muerte de otro, no respeta la privacidad de cualquier persona, hostiga incluso en los funerales.
El segundo culpable es la casta de la burocracia. Un fiscal que tuvo que ser despedido de inmediato por el Consejo Nacional del Ministerio Público (CNMP) sin derecho a retiro, sin derecho a nada, y luego procesado por el Estado por el delito de incitación a la violencia es impune. (se refiere al fiscal de Minas Gerais que publico en facebook que abrió un champan por la muerte de la mujer de Lula y el año pasado había pedido que la antorcha olímpica se encendiera bañando a Dilma en combustible). La impunidad de la casta de patoteros arraigada en el Ministerio Publico, el Poder Federal y el poder judicial, sin embargo, es absoluta. Todos ellos pueden hacer cualquier cosa.
Esto tiene que parar.
 Lo peor es que el Ministerio Publico se ha convertido en un semillero de nazis. Brasil necesita luchar para deshacerse del nazismo, que por desgracia llegó aquí.