El dinero para pagar deuda ya estaba aprobado en el presupuesto 2010.
El Fondo del Bicentenario dispone utilizar reservas para pagar.
El lector inteligente preguntará: ¿Como? Si el pago de la deuda ya estaba presupuestado en el presupuesto aprobado (la redundancia vale por el nerviosismo con que se formula la pregunta).
¿Los seis mil quinientos palos verdes presupuestados adonde van si no van a pagar deuda?
El suspicaz deduce que, aprobando el Fondo del Bicentenario, el dinero estimado en el presupuesto no iba a ser destinado (obviamente) para pagar deuda.
Entonces ¿Para que se utilizarían los seis quinientos miles de palos que ¡ups! nos sobran del presupuesto?
Hay al menos dos respuestas posibles.
La respuesta peronista es: Para aumentar la asignación universal por hijo, para aumentarle a los jubilados, a los maestros, a los enfermeros, a los policías, para hacer escuelas, hospitales, para subsidiar consumos de clase trabajadora, transporte, luz, gas, en fin, para la felicidad del pueblo y la grandeza de la patria.
La respuesta opositora es que esa guita va para: clientelismo, compra de gobernadores, intendentes, dirigentes sociales (Milagro? telefonoooo!) aliados (Sabatella... telefonooooo!), capitalismo de amigos, blogueros K (a ver si algun dia se nos da...) medios cooptados, comprados, alquilados y todas esas cosas que tan mal le hacen la república.
Así las cosas se trata de ver quien la tiene mas grande.
En términos puramente económicos (si es que existe lo puramente económico, digamos en términos de política económica) aunque se declare nulo el Fondo del Bicentenario la aprobación del pago de deudas del 2010 ya esta contabilizado en el presupuesto y por lo tanto la deuda se va a pagar pero al gobierno le va a faltar guita para hacer todolobueno/todolomalo que las respuestas peronistas y opositoras antedichas promueven.
La cuestión, en este sentido, no tiene mas miga.
En términos políticos es otra cosa.
Esta puede ser la 126.
Por torpezas propias (¿Era necesario anunciar este fondo antes del canje? no, ni a palos) mas que virtudes ajenas al gobierno ya se le para de manos cualquiera y una muy saludable medida (lo digo ahora como lo dije en marzo de 2008) seria desarmar todo, comerse el orgullo y dedicarse a disfrutar panza arriba de un 2010 que puede ser brillante pero, lo lamento, no tiene garantias de ser el pasaporte a la victoria del 2011.
La consigna no puede ser Kirchner o el diluvio porque el diluvio es injustamente costoso para el país y porque aunque uno puede coincidir que cuatro años con un gobierno que reduzca el gasto publico, libere precios y tarifas y endeude al país serán cuatro años de aumento de la pobreza, la desocupación y deterioro de la calidad de vida en millones de argentinos hay que tener en cuenta que es claramente lo que la población esta eligiendo sin ningún engaño.
Nadie puede hacerse el distraido con el hecho que sacar retenciones, bajar el iva y esas cosas que suenan tan lindo terminan con maestros policías y enfermeros ganando miserias. Con reducción del consumo y poniendo, con suerte, calzoncillos y medias en el arbolito de navidad.
La pindonga, si, la pindonga con los reemplazos por ganancias o renta financiera, esos son chistes para los pocos crédulos que quedan. ¿Quieren un modelo agroexportador elogiado por The Economist? Eso van a obtener.
Para el 2014 es poco probable que consigan destruir todo lo que se avanzo estos años y entonces si, será el momento de volver.
Para hacer las cosas bien ¿eh? para hacer boludeces es mejor no volver nunca.
Y ahora me voy corriendo a la playa... ¡Mirenme!










