sábado, 20 de julio de 2013

Traduciendo al ruralista

El suplemento "Campo" del diario opositor La Nación publica hoy un articulo titulado "Hallar mano de obra para el campo, una tarea difícil". El articulo no es mas que una de las lloraderas habituales a las que nos tienen acostumbrados los hombres del campo argentino, pero dice mas de lo quiere decir por lo que es conveniente traducir un par de párrafos.
Comienza así: "En un país con desocupación se da la paradoja de que cada vez cuesta más conseguir gente que quiera trabajar en el campo, y cuando aparece, nos encontramos con personas que no están capacitadas, que no tienen actitud ni disposición para las responsabilidades que implica la vida laboral o que se quedan un tiempo, ganan unos pesos y se quieren ir al pueblo nuevamente.", a lo mejor no hay tanta desocupación como el "periodista" cree pero así comienza la diatriba y sigue "Algunas causas del problema son los siguientes:Los planes asistenciales...". La madre del borrego ha aparecido. Claro, los negros no quieren laburar por dos monedas porque las dos monedas las reciben del estado. Que turros ¿no?.
Pero hay mas razones: "La pérdida de la cultura del esfuerzo y el trabajo. Hace medio siglo uno se encontraba con muchas personas que tal vez no estaban alfabetizadas, pero que tenían mucha predisposición a esforzarse y aprender un oficio para progresar trabajando. Hoy, se da en muchos casos la paradoja de gente que sabe leer y escribir, pero que no tiene las actitudes necesarias para la vida laboral. No encontramos predisposición al esfuerzo, no se confía en el trabajo como un medio de progreso. La responsabilidad, el orden y la limpieza son hábitos que muchos consideran intrascendentes. La gente habla permanentemente de sus derechos sin acordarse de que por cada derecho se contrapone una obligación..."
No quieren laburar por dos monedas, sin horarios, con devoción y arrepentimiento, encima creen que tienen derechos. Y esto lo dice la gente del campo que se levanta a las 5 mañana. Hace pis. Sigue hasta las 8. Toma mate hasta las 10 y empieza a preparar el almuerzo  Después de una siesta reparadora pregunta si las plantas crecen y comieron los bichos y ahí si, mira el noticiero y se indigna contra el gobierno ladrón. Redondito.
Cuando prueben pagar sueldos decentes, por trabajo decente y sean respetuosos con los trabajadores y sus familias a los que siguen creyendo vasallos de su propiedad como si fuera 1780 a lo mejor no encuentran tantos problemas para conseguir mano de obra. Es una sugerencia.

9 comentarios:

Alcides Acevedo dijo...

Ah, bueno... aquí tenemos a una persona que conoce del trabajo en el campo con profundidad...

Me llama la atención mucho la conciencia social de gente que, con suerte, vive del empleo público o la militancia política... financiados con la renta agrícola (por supuesto)

Las características sociológicas de cierta gente de campo criolla son bien conocidas y ya las describía Sarmiento en el "Facundo" ¿lo leyeron? se los recomiendo.

Como sea, el trabajo en el campo es muy duro y no se lo recomiendo a nadie, por suerte la soja demanda muy poco empleo... el problema está con las producciones de carne y leche, y fuera de la zona pampeana, en la recolección de fruta y hortalizas.

Si muchos supieran en qué condiciones se producen las verduras que se venden en el mercado Central cerrarían la boca de la vergüenza... les aseguro que los responsables no están en la "Sociedad Rural".

Anónimo dijo...

Deja de llorar Alcides. Ese verso no se lo come nadie que tenga internet.

Anónimo dijo...

Alcides chanta!!!
Garpa mas y no vas a tener problemas!

Esteban dijo...

Ja, Baleno hoy cuando vi el título pensé paguenlé cuatro lucas en mano y vas a ver como todos van a laburar, estos quieren pagar menos que el salario mínimo eso es lo que pasa.
Saludos.

uno dijo...

Che Acevedo (aunque dudo que te llames así) ¿De verdad querés hacer creer que sos "del campo"?...Ja! Ja! Ja! ¡Vos solamente sos un troll! Un explotado por una ocupación donde cobrás por escribir lo que te llega en la carpetita...¡Una actividad de mierda para alguien igual!.

profemarcos dijo...

"...por suerte la soja demanda muy poco empleo..." de Alcides el K...

alejandro dijo...

Hacia principios de los 70 el PBI per capita y la distribución del ingreso estaban en valores no muy por debajo de los de Italia. Eran épocas duras para los honestos empresarios rurales: difícil encontrar gente que se cope cosechando trigo, ordeñando vacas, o lo que carajo fuera que diese guita en el mercado internacional de entonces. Entonces, en 1976, "el Ejército, la Iglesia y el Campo" lanzaron la Gran Cruzada Refundadora, contra tanto subversivo que andaba dando vueltas leyendo cosas raras. Hoy, ya completado (e irreversible) el proceso de reorganización nacional (costó, pero bien que nos reorganizaron), nuestros indicadores no son muy distintos a los de Chile. La cosa pinta mejor para el honesto empresario del campo, pero todavía falta. En una de esas (no quisiera dar ideas), con nueva cruzada, se puede lograr reducirnos a todos al nivel de vida de Paraguay, y entonces sí, nadie le va a hacer asco a la noble tarea de juntar porotos.

Hernán dijo...

Tal cual (el artículo, Alcides parece que no leyó la sugerencias)

Anónimo dijo...

Sí, es cierto: los pendejos no quieren ir a laburar al campo, porque la verdad es que es comparativamente muy incómodo. Juntarse y llevar a la novia a vivir a un puesto a 30 km del pueblo ya es utópico.

Yo tengo a 14 tipos viviendo a 30 km por tierra, más otros diez que van todos los días a 5 km, de lunes a domingo, con aguanieve (hoy, sin ir más lejos) o 32° a la sombra. Y son de los mejores que se puede conseguir; ninguno tiene un posgrado, claro, pero bien que se rompen el orto y consiguen resultados.

No es tan difícil: les pago bastante bien, más casa, gas, gasoil y comida.

No soy San Francisco, lo hago porque me conviene. Y porque puedo: con el novillo por encima de los diez pesos el kilo, si fuera necesario les pagaría sueldos de ingenieros. Todos en blanco, porque una pierna quebrada de un tipo en negro me cuesta más que dos años de aportes. Es decir, los tengo en blanco también porque me conviene.

Los chicos de la Rural pretenden la chancha y los veinte, cobrar más y pagar menos, seguir ganando más que nunca y no pagar los sueldos rurales más altos de la historia. Porque eso es lo que estamos pagando; nunca los peones ganaron como hoy.

Sí, conseguir buenos peones es bravo. Hay que aprender a quién tomar y a quién no, cuándo un problema de un tipo es imposible de solucionar y cuándo se soluciona cambiándolo de lugar. Si, en cambio, se pretende vivir como los rentistas, cobrando un alquiler, viviendo cinco días en la semana en la Capi y yendo al campo sólo de visita, claro que es difícil. Laburando, prestándole atención a las cosas y a la gente, y cagándose de frío cuando hace falta se puede conseguir gente capaz y esforzada.

Lo único que no podés hacer JAMÁS es pagarles mal o atrasarte en los sueldos. Ahí los perdiste para siempre: si en el pueblo los morochos comentan que sos un mal pagador, te vas a tener que conformar con los peores de todos: los vagos, chorros, borrachos, faloperos. Esos sí agarran viaje. Y se mandan a mudar cuando se les canta, llevándose algunas de tus vacas, tus caballos, tu heladera, tus motores Villa. Pero no te quejes, esa selección la hiciste vos, por haragán y por avaro. Por pelotudo, bah.

Lo que sí es cierto es que la soja necesita poco empleo; sólo la cría de vacas genera menos empleo. La sojización dejó muchos miles de tipos en la calle, porque no avanzó sólo sobre las vacas: también avanzó sobre los novillos, sobre el maíz, sobre los frutales, sobre los tomates (eso pasó en el NOA, por eso ahora en invierno el precio del tomate se dispara) y sobre los tambos.

Y, paralelamente, también creó una generación de terratenientes haraganes, que se olvidaron de qué era laburar. Son como los viejos obreros que se pasaron 15 años desocupados, que ya no se acuerdan qué era tener un empleo. Si un día los pooles les devolvieran el campo a los viejos estancieros, no sabrían qué hacer con él, porque se olvidaron de laburarlo.

Y sus hijos, que jamás vieron laburar a sus padres en el campo, van a ser rentistas toda su vida.

Pero hay una costumbre, muy cara a la "gente de campo", que se ha heredado intacta. El día de la tradición no debería festejarse con domas y bailes, sino con estancieros quejándose. Sobre todo, quejándose del tiempo y del gobierno. ¡Qué tradición!

Marcelo, el gaucho