Incluso cabe alguna chance de que se utilice cierta rabia social fomentada por años de debates agresivos, difamaciones, exageraciones y mentiras para justificar la persecución judicial de líderes progresistas regionales (como Lula en Brasil o Cristina Fernández de Kirchner en Argentina) y destruir sus carreras políticas sin importar la veracidad de las acusaciones.
Algo similar pasa con Julian Assange, Edward Snowden, Bradley Manning en EEUU quienes primero fueron acusados con reiteración, y cuando se generó el consenso social de que eran "peligrosos", se legitimó de hecho la persecución hacia ellos. No es exclusivo de Latinoamérica, como vemos.
Esto es una forma de abuso de poder, legitimada por una parte de la población que se creyó que los gobiernos progresistas latinoamericanos se dedicaron a la corrupción y ahora exigen justicia. Esta maniobra sirve para varias cosas, entre ellas evitar que importantes líderes del campo popular recuperen el poder una vez que la derecha vuelva a fracasar con las políticas neoliberales, otra es asociar la corrupción política a las ideologías de izquierda, ¿no les resulta misterioso que todos los gobiernos progresistas de Sudamérica hayan sido acusados de corruptos mientras que poco prosperan las acusaciones contra aquellos de perfil conservador-neoliberal?."
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